Las órdenes militares

Se introdujeron en la Península en el siglo XII, e imitaron a los monjes-caballeros islámicos. Realizaban votos de pobreza, castidad y obediencia, estaban gobernados por el maestre de la Orden y supervisados por el Papa. Podían ser clérigos o monjes seglares, en este último caso podían optar por el matrimonio.
La función de las órdenes en Extremadura estuvo ligada a las zonas de frontera, como primeros pobladores y defensores de los territorios conquistados por los musulmanes. Las dos más importantes de Extremadura fueron la Orden de Santiago y la Orden de Alcántara que llegaron a tener amplias posesiones territoriales, así como la del Temple, asentada desde antiguo en el norte de Cáceres. Es muy conocido el pleito que libraron los caballeros de la orden de Alcántara con los del temple por la posesión del castillo de Santibáñez el Alto.

El poder de las órdenes militares

Las propiedades cedidas por donaciones reales por la defensa de los territorios se organizaron en encomiendas dirigidas por maestres y comendadores que debían servir con un número de lanzas proporcional a la riqueza de la encomienda. Su poder económico y militar era tan grande que podían intervenir en las cuestiones del reino.

Cruz griega de gules y florlisada. Símbolo de la Orden de Alcántara

 

Las órdenes militares en la Sierra de Gata: el caso de la Orden de Alcántara

La Orden de San Julián de Pereiro nacida a orillas del río Coa (Portugal) aparece en la primera mitad del siglo XII y en el primer cuarto del siglo XIII la Reconquista se centrará en la recuperación del territorio comprendido entre la Sierra de Gata y el Guadiana, al oeste de la vía de la Plata.
Cuando en 1217 Alfonso IX cede Alcántara a la Orden de Calatrava, a esta se asocia la joven Orden de Pereiro ya que la de Calatrava vio grandes dificultades para defender una plaza tan lejos de su área de influencia. A partir de 1218 cambiará de nombre recibiendo el de la villa que ahora les acogía y abriendo con ello una fructífera trayectoria histórica y asumiendo como emblema la cruz de Calatrava.

La Orden obtiene muy pronto por donaciones reales las fortalezas de la Milana y San Juan de Máscoras. A lo largo de los siglos XIII y XIV continuó el proceso de donaciones a la Orden de Alcántara que vio incrementadas sus posesiones en la sierra con Eljas (1302) hasta ahora bajo el dominio de la ciudad de Coria. Administrativamente la Sierra de Gata quedó incluida en el llamado partido de Alcántara. A fines del XV y comienzos del XVI se produce el fenómeno de emergencia de unos pueblos y la desaparición de castillos como el de Salvaleón, Hernán Centeno o Milana manteniéndose el de Santibáñez, Almenara, Eljas y Moraleja. A comienzos del último tercio del siglo XVI la Orden de Alcántara se divide en un mayor número de jurisdicciones o partidos.
En esta época la sierra se organizaba en cuatro encomiendas: Santibáñez, Eljas, Moraleja y Villasbuenas.

Datos estadísticos de población para el año 1532

Gata: 360 habitantes
Torre de don Miguel: 270 habitantes
Moraleja: 246 habitantes
Villasbuenas: 139 habitantes
Cadalso: 103 habitantes
Santibáñez: 97
Hernán-Pérez: 86

 

Por Guadalupe Ordóñez