El megalitismo se puede definir más como un fenómeno cultural que como una cultura en sí. Se ha conocido la presencia de estos monumentos en culturas de diferente evolución y desarrollo. Muchas cultura prehistóricas participaron en el fenómeno megalítico que tuvo gran importancia en el oeste de la Península Ibérica en lo referido a ceremonias religiosas y funerarias. Sin embargo, también hay que tener en cuenta un fondo ideológico claro que responde a preguntas como ¿por qué levantar estos pesados monumentos?, ¿para quién se levantaban? o ¿con qué tecnología? Este tipo de cuestiones que nacen de la preguntas de la historiografía, no se dejan de lado y revelan la presencia de sociedades complejas que se organizaban en torno a líderes tribales.

El dolmen formó una importante señal de diferenciación social.

El dolmen formó una importante señal de diferenciación social.

¿Cómo eran la Sierra de Gata y el norte de Cáceres en el final del neolítico y durante las edades de los metales? La cronología es muy amplia sin lugar a dudas, no obstante podemos intuir la presencia de pequeños asentamientos clánicos que se organizarían en tribus más amplias compuestas alrededor de caciques y señores territoriales. La arqueología practicamente no ha tratado la zona en cuestión por lo que se desconocen la mayoría de los asentamientos, aunque se intuyen en multitud de puntos de la comarca diversas señales que marcarían la presencia de población prerromana y a tenor de los descubrimientos arqueológicos, de épocas anteriores.

Quizás de estas épocas nos ha quedado como manifestación más importante del fenómeno megalítico, los conocidos como dólmenes. En el caso concreto de Hernán-Pérez, en Sierra de Gata, los dólmenes investigados científicamente pueden corresponder no a enterramientos colectivos, sino individuales. Eso unido a la idea de las agrupaciones dolménicas como hitos o lugares de paso o demarcación territorial entre tribus o cañadas ganaderas, despierta en la imaginación la idea de que en la necrópolis de Hernán-Pérez pudiera marcar el límite entre diversas tribus de la zona de Sierra de Gata y Hurdes. Quien sabe, eso quedará para la ciencia histórica y su constante investigación.

El saqueo de tumbas y dólmenes ha supuesto un gran freno al conocimiento de la historia de Extremadura, esto sumado a los escasos fondos destinados a la investigación arqueológica en el norte de Extremadura, hacen que tanto Sierra de Gata como Hurdes se encuentren escasamente estudiadas.

¿Qué tipos de dólmenes encontramos?

Existen tres categorías principales que podemos definir en:

Cámara simple.

Cámara con corredor corto.

Cámara con corredor largo.

También existe un cuarto tipo entre los sepulcros colectivos que se denomina “tholos”, normalmente cuenta con una falsa cúpula por aproximación de hileras de piedra y que en Extremadura es posterior a los tres tipos anteriores. Este tipo de construcciones cuentan ya con unas necesidades tecnológicas más avanzadas, en las excavaciones arqueológicas de la región se han encontrado ajuares datados en edad de los metales temprana.

También conocemos una serie de enterramientos de cámara simple que normalmente se componen de túmulos más pequeños y con ajuar limitado. Este tipo de dólmenes pueden ser considerados también como osarios en los que también se producirían entierros colectivos.

Los dólmenes pervivieron durante la edad de los metales con otros ritos funerarios.

Los dólmenes pervivieron durante la edad de los metales con otros ritos funerarios.

¿Dónde estaban situados los dólmenes?

Los estudios han acabado por relacionar los dólmenes con ciertos elementos paisajísticos. Normalmente se encuentran junto a cursos de agua, sobre pequeños promontorios o delimitando entornos. Esa incidencia de los dólmenes en este tipo de terrenos han acabado por significar algo más que una mera tumba. Alrededor de ellos se levantaba la vida cotidiana, las tradiciones religiosas fijan a la población con sus ancestros en los mismos lugares en los que ellos antes desarrollaron sus vidas. Esta realidad reconoce el asentamiento de población cercana a los dólmenes, en Sierra de Gata y Hurdes, no obstante, no se han reconocido aún estos asentamientos de manera clara.

Una de las agrupaciones dolménicas más estudiadas en la zona es la de la vecina y rayana, Valencia de Alcántara. Enclavada en los términos municipales de Cedillo, Alcántara, Santiago, Herrera y San Vicente, alcanzan tierras de Portugal hasta Marvao, Castelo da Vide, Crato y Nisa. Este, uno de los conjuntos más importantes de la península ibérica cuenta con características particulares como la individualidad. Sin lugar a dudas, el megalitismo en Extremadura y Sierra de Gata, compone un fenómeno cultura dinámico y extenso en el tiempo. La relación con el Alentejo es clara, de hecho se habla a menudo de un foco Extremeño-Alentejano que vincula a las poblaciones de ambos territorios, hoy tristemente partidos por la frontera. Sin lugar a dudas, este tipo de enterramientos pone de manifiesto las sociedades clánicas que por aquel entonces dominaban el esquema de organización social. La diferencia de tamaño y ajuar entre ellos pone de manifiesto que tal vez no toda la población tuviera derechos o posibilidades de depositar los restos familiares en un dolmen, sólo algunos podría, quizás los miembros más elevados o importantes de la sociedad. Aunque el misterio que entrañan los dólmenes alrededor de sí mismos no dejará de sorprendernos y todavía queda mucho por investigar, ya han dejado una impronta muy destacada en la historia de nuestra tierra.

Y recordad, si queréis una escapada por Sierra de Gata y Hurdes para conocer la Raya, no dudéis en visitar la Escuela del Bosque y el Albergue Campamento en Sierra de Gata.