Vente a Extremadura y cómete un tomate en una huerta de Sierra de Gata recién cogido del cantero. Sólo es necesario un poco de sal, sin aceite ni nada. Vas a saber porqué este producto es tan apreciado en todo el mundo y más si se cultiva a nivel doméstico donde el uso de pesticidas y contaminantes es más reducido. Pero sobre todo vas a disfrutar de la tranquilidad más absoluta y de las delicias de la vida sencilla. Puede ser un pensamiento un tanto bucólico, pero nada de eso. El tomate como cultivo tiene una larguísima tradición en Extremadura, que se remonta a los tiempos de la conquista de América, durante aquel proceso, en el natural intercambio de semillas que se produjo entre ambos continentes, llegó a nuestra tierra el tomate como nueva “manzana de oro” (una de las variedades que llegó en los inicios, presentaba un color amarillo que le dio tal calificativo en países como Italia, una vez que el cultivo comenzó a expandirse a esta región a partir de la Nápoles española). Es muy posible incluso que fueran monjes Jerónimos los que comenzaran el cultivo del tomate en la región, de la misma forma que sucedió con los pimientos, tan famosos hoy en La Vera por la presencia de esta orden religiosa que recibiría las semillas al ser depositadas por Colón en el Monasterio de Guadalupe. Es curioso que estos mismos monjes trasladasen también el cultivo de estos productos hacia La Ñora en Murcia, región que hoy por hoy e históricamente, ha contado con una gran tradición de huerta, similar a la de Extremadura.

Es muy posible incluso que fueran monjes Jerónimos los que comenzaran el cultivo del tomate en la región, de la misma forma que sucedió con los pimientos, tan famosos hoy en La Vera por la presencia de esta orden religiosa que recibiría las semillas al ser depositadas por Colón en el Monasterio de Guadalupe

El tomate tiene una gran tradición como decimos en la Sierra de Gata y Hurdes, tradición que se repite por todo el oeste peninsular y más aún conforme continuamos la Raya hacia el sur, camino de Andalucía. Este cultivo madura más tardío conforme se va más hacia el norte, por lo que encontramos las primeras maduraciones al natural en las zonas de las Vegas del Guadiana en Badajoz, mientras que hasta el mes de junio no tendríamos tomates en la Alta Extremadura. “En cada bancal un olivo”, ese viejo dicho hurdano podría reconvertirse en Sierra de Gata en; “en cada bancal, una tomatera”, recorrer la Sierra de Gata en los meses de verano es ver y ver huertas sembradas en cada esquina, aprovechando el más mínimo espacio, a menudo con pozos encañados realizados a mano cuando este tipo de trabajos no daban vértigo, y en las que nunca fallan algunos clásicos como son el tomate, los pimientos dulce italiano (lamentablemente se han perdido muchas semillas tradicionales, aunque la Asociación RAMA ha desarrollado un trabajo brillante en cuanto a la recuperación de cultivos de variedades locales), la lechuga, las judías, el melón piel de sapo y la sandía. Si se quiere tener una huerta estándar, esta es la clave.

Pero el tomate no es solo un cultivo. Si nos ponemos un poco filosóficos, el tomate representa una fusión de historias. ¿A qué nos referimos con esto? Cuando el huertero serrano riega los tomates con un zaque, está uniendo sin darse cuenta su tradición lusitana y celta que le da el territorio, con la tradición del cultivo americano y las técnicas aportadas por los árabes, grandes conocedores de los sistemas de riego y el trabajo hortícola y del frutal. Mestizaje cultural en estado puro que sólo se une en un territorio de frontera como es la Raya, en un territorio multicultural hasta la médula, como ha sido históricamente la Península Ibérica. Recordemos al Inca Garcilaso de la Vega o al morisco Alonso del Castillo, máximos exponentes de aquella forma de ser español o hispano, siendo también americano o árabe. O al menos habiendo mamado sus tradiciones antes de la pureza de sangre exigida.

¿Qué propiedades tiene el tomate de huerta?

Sí, insistimos en que sea de huerta, no quiere decir que el tomate que compramos sea veneno tóxico, pero el “tomate de huerta” implica otra serie de cuestiones a su alrededor. Si tenemos la suerte de cultivar la huerta, tener un trocito de tierra para cultivar, encontraremos la posibilidad de hace ejercicio y estimular la creatividad. ¿Por qué tener una simple huerta con dos líneas de tomates y un par de lechugas cuando podemos tener un completo jardín de aromáticas, frutales y hortalizas? Pero sin desviarnos del tema, el tomate cuenta con propiedades que hacen de él un producto muy saludable. Casi en su totalidad está compuesto por agua y cuenta con pocas calorías (20 kcal por 100 gramos) y muchos hidratos de carbono, podéis conocer una ficha más concreta de este cultivo en Infojardín, pero además, el tomate cuenta con fuertes propiedades antioxidantes que hacen de él un complemento perfecto para mantener el cuerpo sano y protegido de manera natural.

Por lo tanto, comerse un tomate es saludable, pero es más saludable aún si lo hemos cultivado nosotros. Una tomatera cabe perfectamente en una maceta, hoy por hoy encontramos multitud de ejemplos de huertos urbanos que se instalan sobre maceteros y dan rendimientos muy positivos. Pero no debemos olvidar que gran parte de los alimentos que ingerimos, también en las zonas rurales, son variedades de cultivos transgénicos que están adaptados al cultivo industrial. Incluso al utilizar estiércol de animales estamos conservando trazas de pesticidas, por desgracia cada día más utilizados en los cultivos, por lo que siempre hemos de tener en la cabeza la posibilidad de además de cultivar nuestra huerta, hacerlo en el régimen más ecológico posible. La tarea es complicada, no en vano el surgimiento de los transgénicos responde principalmente a la incapacidad del sistema productivo internacional de generar alimentos en régimen ecológico para toda la humanidad, tarea muy complicada aunque no haya nada imposible, sino escasa voluntad a menudo. Pero todavía hay esperanza en que cada familia procure generar la mayor cantidad de autoconsumo posible en lo alimentario, o mediante el apoyo a pequeñas cooperativas, asociaciones e iniciativas ligadas al territorio, también en Sierra de Gata y en la Raya Ibérica, territorio rural por antonomasia y por lo tanto con posibilidades de llevar a cabo nuevos proyectos destinados a mejorar la calidad de vida y consolidación económica de las zonas de frontera.

El Huerto de los Hermanos J

Hay una iniciativa que queremos apoyar y difundir desde Inforaya, por venir de lo local y estar desarrollada por jóvenes de Sierra de Gata que pretenden mostrar el cultivo y trabajo de una huerta serrana a través de capítulos semanales en Youtube. El Huerto de los Hermanos J es un espacio desarrollado por José Pablo Pérez y Patrick Araujo, jóvenes creadores serranos que a través del humor y el trabajo desarrollan esta serie de pequeños videos en los que muestran su trabajo en la huerta, además de otras cosas que van reparando y arreglando, siempre con la sonrisa en la cara. Aquí tenéis también su página de Facebook.

Y no os olvidéis, Sierra de Gata es lugar de huertas, como las Hurdes o en general las zonas rurales de la Alta Extremadura, pero es también lugar de culturas, visitar esta comarca es conocer lugar que hoy en día no se encuentran dentro de la carta generalista del turismo rural, es visitar la tradición de una zona rural que debe ser conservada y mantenida. Senderismo, pintura, ornitología, running o bicicleta de montaña, ¿por qué no una canoa para conocer el Pantano de Borbollón? Sierra de Gata es un destino económico y fundamental para conocer la Extremadura rural. Siempre la recomendamos en verano, por supuesto, pero también lo hacemos en las “estaciones frías”. Otoño siempre será una época perfecta y activa para conocer la Sierra de Gata y Hurdes en plena campaña del olivar, con millones de kilos de aceitunas cayendo de los olivos y generando riqueza en las comarcas, también en invierno cuando los días son cortos y se busca el refugio de la chimenea, pero cuando los campos son fríos e invitan al paseo en días grises. Por supuesto, en Primavera, cuando las jaras, retamas y praderas estallan en colores y proporcionan días frescos en un entorno radicalmente verde y de montaña.

Si buscas un albergue campamento en Sierra de Gata para tus viajes de mochila y camino, no lo dudes, conoce el Albergue Campamento en Sierra de Gata, La Escuela del Bosque y conoce la Alta Extremadura a partir de su cultura y patrimonio.