Marta Pantrigo.

Como parte de las actividades que tuvieron lugar dentro del I Encuentro Juvenil Rural-Urbano celebrado en Hernán-Pérez y organizado por Ecoopera Acción Integradora, el pasado jueves día 1 de octubre dedicamos la mañana a conocer el entorno de la dehesa de Hernán-Pérez y algunos de los yacimientos megalíticos que se sitúan dentro de la misma.

Pablo Iglesias, miembro de la Asociación Cultural Vetones, nos guió por la dehesa y nos hizo partícipes del proyecto de la agrupación de “abordar un proceso académico-científico de excavación arqueológica y prospección, destinado, además, a servir como catalizador del turismo de calidad, el mantenimiento del patrimonio y la puesta en valor de los entornos de la Sierra de Gata y Hurdes (…)”

            El día espectacular que nos brindó la sierra nos permitió conocer cuatro de los yacimientos inventariados como monumentos funerarios megalíticos en los años 70 a raíz del hallazgo de los famosos y conocidos como ídolos de Hernán Pérez (1), actualmente repartidos entre en el Museo Arqueológico Nacional y el Museo de Cáceres. Estas piezas arqueológicas han dado lugar a ríos de bibliografía, aunque, quizás, esto no haya repercutido tanto en el conocimiento y valoración de esta zona arqueológica por parte de las instituciones interesadas, las investigaciones académicas actuales e, incluso, por parte de los mismos a los que nos pertenece este tipo de patrimonio.

Ídolo antropomorfo de Hernán-Pérez (VI). Foto: Inforaya.es

Ídolo antropomorfo de Hernán-Pérez (VI). Foto: Inforaya.es

            Los cuatro lugares, el dolmen de El Matón, el conocido como Prado Castaño I y otros dos túmulos, Prado Castaño II y Arroyo de Canillas; se sitúan entre el Arroyo del Perro y el Arroyo de Canillas (ambos tributarios del arroyo de las Herrerías, que, a su vez, desemboca en el Árrago). El paseo para visitarlos es un recorrido corto y sencillo, accesible desde una  pequeña carretera que cruza la dehesa y a la que se accede desde varios puntos de la EX 205 que une Hernán-Pérez con Villasbuenas de Gata.

             La interpretación de los monumentos no resulta, eso sí, sencilla para el común de los mortales no experimentados en este tipo de yacimientos. El dolmen de El Matón no es un monumento megalítico con grandes y espectaculares piedras, seguramente uno de los motivos para que muchos no lo hayan apreciado en su justa medida. Fue excavado a finales de los años 70 (2) y ha sufrido las inclemencias del tiempo y la erosión debido, en parte, a que no fue consolidado tras su excavación. Alguien del pueblo nos comentó que hace poco tiempo se fue al suelo uno de los ortostatos (bloque o losa que forma parcial o totalmente las paredes del monumento funerario) en pie que formaba parte de una cista (monumento funerario formado por cuatro losas que forman un rectángulo, sobre las que suele colocarse otra como cierre) anexa a la cámara del dolmen. A pesar de esto, El Matón conserva parte de su túmulo (montón de tierra y piedra situado alrededor del enterramiento) y podría ser objeto de otro tipo de estudios que seguro aportarían datos actualizados para este monumento en concreto y para la aproximación al conocimiento contextualizado de la necrópolis.

Dolmen de Pradocastaño I

Imagen de los grandes ortostatos que componen el corredor con los restos de un saqueo contemporáneo a la izquierda. Foto: Inforaya.es

Prado Castaño II es un gran túmulo con gran parte del material superficial expuesto, del que pueden verse varios ortostatos fuera de sitio y otros que forman parte del corredor del monumento. No ha sido objeto de excavación desde su catalogación y seguro que podría aportar datos importantes para aclarar el estado de la cuestión del fenómeno en la zona, lo que sin duda repercutiría en su puesta en valor.

Por último, visitamos los túmulos de Prado Castaño I y Arroyo de Canillas, espectaculares por su diámetro y altura y que, aparentemente, no han sido objeto de un expolio continuado de su material. Otro buen motivo para emprender las acciones necesarias para su estudio científico y posterior divulgación que permitiera una puesta en valor sostenible de este patrimonio y su entorno privilegiado.

La mañana dio para reflexiones y explicaciones sobre el fenómeno megalítico, pero, sobre todo, para poner en común la necesidad de hacer visible esta parte de nuestra historia con proyectos integradores y transversales que impliquen a la población para convertirse en parte esencial del vínculo y la protección a este tipo de yacimientos que, por décadas, se han mantenido como parcela exclusiva del mundo académico.

  • Descarga aquí el artículo sobre la descripción de la excavación de los dólmenes del Matón y Chanquero.

          La necrópolis de Hernán-Pérez