No se puede hablar de Extremadura y su prehistoria sin hablar del megalitismo. La visión tradicional de este fenómeno cultural ya está grabada a fuego en la memoria colectiva de la población contemporánea. Todos recordamos esa imagen de Obelix con su menhir al hombro. Los grandes túmulos del norte de Europa, alineamientos o cromlech en Escocia o Irlanda que nos hacen recordar el esplendor de grandes culturas del pasado no dejan de reproducirse de norte a sur y de este a oeste por todo el continente europeo. Raro pensamiento 6000 años después en estos días de crisis migratorias por todo el planeta, recordándonos que el ser humano siempre ha tenido vocación de viaje y búsqueda de las habichuelas allá donde estuvieran. Con ellos llegaron también nuevas culturas, formas de entender las costumbres y en definitiva, la propia evolución del ser humano como especie que vive y muere en comunidad.

Hablar de megalitismo en Extremadura es hablar de un fenómeno de gran dinamismo y especialización en lo funerario. De la misma forma que se conocen gran número de conjuntos de este tipo, también es cierto que apenas se encuentra poblados o estruturas de habitación de gran tamaño. Tal vez aumente su número en el futuro, algo que a esta redacción le parece para nada descartable. Quizás también se pueda hablar de otra característica fundamental; su vinculación geográfica. Concretamente con el Alentejo portugués que ha llegado a formar parte del conjunto con la denominación: foco alentejano-extremeño que destaca entre otros por los yacimientos de Valencia de Alcántara y las zonas colindantes.

El dolmen es también un atractivo turístico. Foto: Lourdes Senderuelos.

El dolmen es también un atractivo turístico. Foto: Lourdes Senderuelos.

A nivel sociológico, el megalitismo en Extremadura, pese a lo amplio de la cronología nos obliga a hablar de una organización en clanes que tal y como se han dado en expresar algunos autores permitiría otorgar al dolmen una entidad funeraria de tipo familiar. Pese a que el organigrama social no debió ser totalmente igualitario y tal vez no todos los miembros tenían acceso a este tipo de enterramiento. Al hablar sobre este tipo de cuestiones debemos entender las complicaciones y gasto de recursos que generaban este tipo de obras. Trabajadores, canteros, bestias de tiro, tiempo arrebatado a la obtención de alimentos, etc. Sin embargo las excavaciones muestran en gran número de casos una reutilización de los dólmenes lo que nos lleva a pensar que acabarían por formar parte de un entramado cultural y de expresión de la tradición destacado.

Hoy por hoy queremos recordar también la importante teoría que nos cautivó desde el principio y que trata de los dólmenes en la Raya como delimitadores e hitos de paso. En un mundo en el que la ganadería comenzaba a desarrollarse, dólmenes como los de Hernán-Pérez que se sitúan en un viejo y antiguo paso que comunicaba Ciudad Rodrigo con Plasencia, habrían podido servir de delimitación y entrada a nuevos pastos por parte de los ganaderos de la Edad del Bronce. ¿Es sólo otra teoría? Da igual, nos encanta. Ahí dejamos un artículo que trata la cuestión. 

Dolmen el Mellizo. Foto: César Olivares.

Dolmen el Mellizo. Foto: César Olivares.

Las principales zonas del megalitismo extremeño se encuentran en los términos municipales de poblaciones como: Valencia de Alcántara, Santiago, Herrera, San Vicente, Cedillo y la propia villa de Alcántara y se extienden por esa frontera que conforma la Raya, a través de lugares como Marvao, Castelo de Vide, Nisa y Crato. Estamos sin lugar a dudas ante uno de los conjuntos patrimoniales y megalíticos más importantes de la Península Ibérica y tristemente olvidado en ocasiones. También encontramos fuerte actividad cultural en Sierra de Gata y en menor medida en Las Hurdes, ambas menos estudiadas que el resto de las zonas.

Para acabar, es bueno recordar que este tipo de obras, grandes en recursos para la época, no dejaron de ser una forma de expresión colectiva en la que nuestros antepasados guardaban parte de su propia esencia en base a tradiciones, recuerdos, familia y comunidad que además se guiaban en base a un patrón que los sitúa siempre cerca de los cursos de agua, zonas graníticas o pizarrosas y en zonas hoy adehesadas que nos recuerdan su fuerte influencia ganadera. El dolmen en la Raya constituye, dentro del resto de expresiones del megalitismo, un conjunto digno de ser defendido y preservado en conjunto por parte de las autoridades de ambos países. Te animamos a visitarlos.

 

Fuente: La Historia de Extremadura.