Geográficamente, Las Hurdes se encuentran en el norte de Extremadura, limitando al noroeste y al norte con tierras salmantinas, con la Sierra de la Peña de Francia y más al suroeste con la Sierra de Gata. Si caminamos hacia el oeste encontraremos el límite con el Valle del Ambroz. Si nos fijamos en el número de habitantes, vemos que Las Hurdes no cuentan con una gran población, apenas 8000 habitantes suman el total de población en las Hurdes que sin embargo se distribuyen en más de 40 núcleos de población a lo largo y ancho de toda la comarca. Muchos de estos pueblos y alquerías son herederos de antiguas tradiciones que han perdurado a través del tiempo gracias en parte a una tradición de aislamiento que hizo de esta comarca un rincón escondido para España durante varios siglos.

Los pueblos más grandes de Las Hurdes son:

Casares de Hurdes
Casar de Palomero
Ladrillar
Nuñomoral
Pinofranqueado
Caminomorisco

Historia de Las Hurdes

Como en toda la zona noroccidental de Extremadura, concretamente Sierra de Gata y Las Hurdes, encontramos restos de población de finales del Neolítico y con mayor frecuencia, de la Edad del Bronce Final. Durante el Paleolítico, la forma de vida de las gentes que recorrían Las Hurdes, habría sido nómada, en busca de alimentos que pudieran recolectar y animales que cazar. El lento proceso de sedentarización, animado por la dificultad para acceder a los valles hurdanos habría hecho de esta comarca un lugar destacado para la vida. Hoy por hoy, Las Hurdes muestran conjuntos pictóricos que han hecho de ella un conjunto prehistórico de primer orden.
Existen multitud de vestigios que prueban la existencia de población prehistórica en Las Hurdes, gran parte de ese patrimonio ha sido saqueado ante, en ocasiones, una gran incapacidad demostrada por las instituciones para canalizar toda la riqueza patrimonial de esta comarca. Sin embargo hay que recordar que Las Hurdes cuenta con un patrimonio destacado que alcanza todas las etapas de la historia hasta el fin de la dominación romana, época en la que comenzaría el oscurantismo que sumió a la Península Ibérica en la noche de la historia.

Sin lugar a dudas los árabes van a aportar a la construcción de nuevas tradiciones y formas de trabajar la tierra a través del agua, sin embargo, su dominación acabará con la entrega de estas tierras que fueron denominadas “Dehesa de Jurde”, a Don Fernando de la Cerda, hijo de Alfonso X El Sabio y que a su vez la entregará a su muerte a Don Pedro de Castilla. Durante más de 500 años, Las Hurdes pertenecerían al municipio de la Alberca. Concretamente hasta 1833, año en que se convierten en territorio de la Región de Extremadura.

Como en toda Extremadura, en Las Hurdes se ha vivido un cambio radical a partir de la entrada de la democracia en España. Carreteras, infraestructuras o programas de desarrollo rural enfocados a la mejora de la calidad de vida de las zonas rurales han sido protagonistas en la comarca hasta conseguir dotarla de todas las infraestructuras necesarias.

La arquitectura hurdana

La arquitectura ha sido uno de los elementos más característicos de la comarca extremeña de Las Hurdes. Hablar de arquitectura en la Hurdes es hablar de tradición, cuando el caminante se aventura en esta comarca comienza a darse cuenta de cómo se produce la fusión entre entorno y construcciones. Aprovechando valles cerrados, riscos sobre arroyos y pequeños tesos, las alquerías hurdanas son ejemplo de tradición y adaptabilidad. La pizarra negra actúa en Las Hurdes como clave de bóveda para sostener gran parte de la construcción histórica de esta comarca. Hoy por hoy, pese a que los pueblos más grandes han perdido parte de esa belleza que ha sido sustituída por el ladrillo y el cemento al uso, en algunas de las alquerías se puede apreciar aún este tipo de construcción tradicional hurdana que como decimos, aprovecha la pizarra para construir paredes y techumbres, dotando de un color oscuro y característico a estas pequeñas poblaciones.

El cultivo en bancales se ha convertido en un pequeño arte en Las Hurdes. Foto: VivirExtremadura.es

El cultivo en bancales se ha convertido en un pequeño arte en Las Hurdes. Foto: VivirExtremadura.es