Guadalupe Ordóñez y Pablo Iglesias.

La enramá en Hernán-Pérez es posiblemente la única fiesta que une Sierra de Gata y Hurdes. El día 23 de junio se rifan los novios desde el ayuntamiento de la localidad. Esta tarea suele corresponder a los quintos que al cantar el nombre de las parejas dicen: “¿va bien?”, a lo que los reunidos a la puerta responden: “¡Bien va!”. Al día siguiente, el 24 de junio, los chicos pasan a recoger la enramá a casa de la “novia”. Normalmente la labor de hacer la enramá corresponde a la “suegra” que además convida al novio. Después la rifa, el día 23, los vecinos de la localidad celebraban juntos un baile y las hogueras de San Juan aunque no hay constancia de un guión concreto y la fiesta de la enramá ha variado mucho con los años en Hernán-Pérez. A la hora de hablar de los orígenes de esta fiesta, en este artículo nos quedamos con las tesis que defienden el origen en el siglo XIX. Fruto de los problemas demográficos del siglo y con el objetivo de fomentar la natalidad y favorecer los casamientos y noviazgos entre jóvenes de la localidad, se habría puesto en marcha esta fiesta en algunos pueblos de la zona. Hoy por hoy, la enramá, pese a que se ha perdido en numerosos lugares sigue celebrándose año tras año en Hernán-Pérez, pueblo de Sierra de Gata y en Pinfranqueado, pueblo de las Hurdes, en el que además esta fiesta goza de gran popularidad y ha sido declarada Bien de Interés Turístico Regional. ¿Dónde comenzó esta fiesta? Se desconoce, pero la tradición afirma que o bien fue un matrimonio de molineros de Hernán-Pérez el que llevó la tradición al pueblo de Pinofranqueado o tal vez fue al revés. También nos vale. Como siempre este tipo de afirmaciones suelen basarse más en el “nacionalismo local” que solemos tener los extremeños que en razones contrastadas. Como bien recordaba Félix Barroso hace unos años en el diario Hoy, pueblos como Torrecilla de los Ángeles, Santacruz de Paniagua o Villanueva de la Sierra, también celebraban esta fiesta bajo otros nombres como “echar los novios”, “el sorteo” o “la rifa” y aunque hoy por hoy no celebren esta fiesta, también forma parte de su patrimonio cultural. Esto es importante porque les abre la puerta a tratar de recuperarla con total legitimidad.

La fiesta de la “enramá” en Hernán-Pérez se remonta a nuestra antigüedad cercana, aquellos tiempos en los que la tajuela era pieza indiscutible en el ajuar de las mozas, el candil iluminaba la oscuridad de las callejuelas o cuando el sopetón que acariciaba la garganta de los hambrientos se convertía en una delicatessen digna de los dioses pero al alcance de cualquiera que tuviera un pedazo de pan y pudiera acercarse al molino en época de molienda.

En junio en la noche de San Juan, los mozos y mozas esperaban impacientes el sorteo de la plaza con un par de sombreros de paño y unas cuantas papeletas, aquel que según caprichos del azar los emparejaría con ¿la más galana? o ¿el menos agraciado? de resultas que pasarían todo el día siguiente como novios oficiales, veinticuatro horas que por caprichos del destino quizá fueran las que marcaran el inicio de toda una vida en común.


Un ritual en el que la novia recibiría al novio con un ramillete de flores para prender en la solapa y el agasajo de la suegra con cuya propina esa tarde la novia sería invitada. Con el correr de los años las costumbres se vuelven tradiciones y estas van conformando los cimientos de la identidad de nuestros pueblos, la fisonomía de nuestro folclore. Este se alimenta de las leyendas, los chascarrillos o los cuentos de las interminables y apacibles noches de serano. Otras veces se importan con nuestro caminar hacia otros lugares, entonces esas costumbres se adaptan y van ganando con nuevos aportes. La “enramá” hoy en día también se celebra en nuestro vecino pueblo de las Hurdes, en Pinofranqueado, aunque con algunos cambios sigue manteniendo la esencia de lo que fue, la han hecho más grande, la han enriquecido y es un orgullo para todos los extremeños y en particular para nosotros los conejeros que gracias a su esfuerzo hoy en día sea considerada como Bien de Interés Turístico Regional.