¿Qué sabemos de Hernán-Pérez?

El pueblo de Hernán-Pérez se encuentra rodeado por inmensas masas de olivar alrededor de toda su circunferencia. El color verdoso de estas tierras sólo es superado durante los meses de septiembre y octubre durante el periodo de aceitunera, es en este momento cuando podemos apreciar el olivar en todo su esplendor.

La Sierra del Moro forma un gran contrafuerte del Sistema Central que encajona la villa entre las riberas de los ríos Árrago y Tralgas, extendiéndose entre ellos una zona de orografía variada que transita desde las verdes colinas en la dehesa municipal, hasta las ricas vegas del Tralgas, aptas para todo tipo de cultivos.

La presencia de restos megalíticos y nos indica que esta zona ha estado poblada desde antiguo. Posiblemente gozó de cierta importancia por ser uno de los primeros enclaves que se encuentran en la zona extremeña del histórico camino que recorría la ruta de Ciudad Rodrigo a Plasencia y que discurre por la margen derecha del río Árrago.

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Iglesia Parroquial de Hernán-Pérez

Sin lugar a dudas es el monumento artístico de mayor relevancia en Hernán-Pérez. Cuando el visitante llega a las inmediaciones de la plaza mayor, se puede apreciar el tamaño de esta obra de considerables dimensiones. Está alzado en mampostería reforzada con sillería en las esquinas y los estribos. Los ventanales son cuadrangulares y su ábside, cúbico y plano en el testero. Debido a las reformas que ha ido sufriendo la iglesia, hoy por hoy resalta un feo remate de ladrillo.

La planta del edificio es de forma rectangular y cuenta con una robusta fachada a sus pies. En la factura de la fachada se aprecia una sillería de gran calidad y bien escuadrada que termina en una espadaña que en un principio debió estar exenta y a la que se accede por un pequeño pórtico en el lado del Evangelio. La iglesia cuenta con dos portadas de idéntica factura que se sitúan a septentrión y poniente.

Coronadas por arcos de medio punto y sillar, están adornados en la imposta con pometeados de comienzos del s.XVI. En cuanto al ventanal esgrafiado. Podemos apreciar su deterioro pero cuenta con una gran similitud a la de Villanueva de la Sierra, se encuentra fechado en 1794.

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El interior del templo es muy amplio. Cuenta con una única nave de forma rectangular y un pequeño crucero junto al ábside. Está ordenada en tres tramos por dos arcos de cantería en forma de medio punto. Están sostenido sobre pilares berroqueños con las esquinas achaflanadas y son tipo prismático.

Antiguamente contó con un tejado de entramado de madera pero tras una serie de arreglos, se le instaló una cubierta de ladrillo y viguetas.  La capilla mayor cuenta con una techumbre de madera a la que hubo que acoplarle unos pilares que descargan el peso del tejado del muro trasero.

La iglesia de Hernán-Pérez se levanta sobre un templo anterior del siglo XV edificado sobre un canchal de grandes dimensiones que coronaba la parte más alta de la villa y que se puede apreciar en los cimientos que aún siguen a la vista tras el asfaltado de las calles colindantes.

Como anécdota, en 1916, durante una visita del obispo don Ramón Peris Mencheta, se hundió parte el tejado parroquial.

Si nos adentramos en el arte interior del templo podemos encontrar un un pequeño retablo clasicista que tuvo policromía, aunque hoy se encuentra muy desgastada. En él se puede apreciar una Santa Prudenciana de finales del s.XVI, otra de Santa Ana del s.XVII y una de Santa María Magdalena del s XVII. También encontramos un San José del siglo XVIII.

En cuanto a sus detalles en cantería, existen dos buenas piezas. La pila bautismal y el púlpito de piedra berroqueña adosado a la pared del Evangelio. Ambos del s.XVI.

Ermita del Santo Cristo de la Paz

Es un edificio mediano que se levanta con mampostería de pizarra y ripios. Los estribos de los muros se realizan para dar consistencia los muros en sillería, empleando también la piedra sillar en las esquinas.

La puerta se encuentra rematada en un arco de medio punto que fue protegida por un tejaroz de madera que se apoyaría sobre los sobre las tres ménsulas curvilineas que se aprecian en la fachada principal rematada por una pequeña espadaña de granito. La sacristía, muy humilde, está cubierta con tejavana y se sitúa en el lado de la Epístola.

En el interior, encontramos una nave única, dividida en dos tramos por un arco de medio punto sobre pilares prismáticos.

La techumbre es de madera y consistente en un artesón de tres planos. La capilla mayor está rematada por una cúpula de ladrillo que se poya sobre pechinas y cuatro arquerías. Esta obra correspondería al año 1756, tal y como se delata en una inscripción que menciona la colaboración económica de Don Juan Calbo, nacido en Hernán-Pérez en 1702 y que fue teniente de cura párroco desde 1729 hasta 1769, año en que murió, poseyendo la mayor fortuna de la época en la localidad.

Aquí se encuentra la talla más venerada de la localidad, un San Sebastián del s.XVIII y una Virgen con el Niño del s.XVI. Esta última, es titulada como de la Consolación y era venerada en la antigua ermita de Nuestra Señora de las Herrerías, hoy desaparecida. Cercana a ella los vecinos de Hernán-Pérez levantaron una ermita a lo largo de los primeros años del s.XXI. Siendo cura párroco, don Sixto Vega Ruiz.

Molino Cagancha, hoy Centro de Interpretación de Hernán-Pérez

El molino de aceite denominado “Cagancha”  está  enclavado en el arroyo que discurre por la localidad y permaneció en manos privadas hasta finales de los noventa cuando  fue adquirido por el Ayuntamiento de Hernán-Pérez con el fin de que una vez sometido a una concienzuda tarea de restauración, pudiera servir como Centro de Interpretación del Aceite. Hoy por hoy se encuentra adaptado para servir a tal fin, a falta de algunos detalles para su puesta en funcionamiento. Se trata de un edificio con paredes de mampostería y planta cuadrangular que estuvo en activo hasta fechas muy recientes

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Vista de la pica antigua en el interior del molino.

(veinticinco años) y del que se han podido distinguir tres fases en su funcionamiento: una del siglo XVIII; otra que abarcaría una etapa entre 1920 y 1930 y una tercera fase alrededor de los años cuarenta. En el edificio se pueden distinguir dos partes claras: la del viejo molino o molino de viga y la de otra zona anexa a él y en la que se puede apreciar la maquinaria moderna montada a principios del siglo XX.En el exterior se observa la existencia del llamado chiquero o toril . Se trata de un recinto cerrado en el que se depositaba la aceituna, en este caso es el del propietario del molino ya que los demás desgraciadamente tuvieron que ser demolidos para la construcción de las viviendas sociales.

Molino de la Rueda, Hernán-Pérez.

Se trata de un molino de aceite localizado a orillas del arroyo de Hernán-Pérez a 2 km aproximadamente del municipio. Se encuentra en estado se semiruina, sin apenas paredes ni techumbre pero aún conserva la rueda, los chiqueros  y algunas piezas claves de la fábrica como la pica. Aunque Pascual Madoz en su Diccionario Histórico-Geográfico de Extremadura hace referencia a dos lagares de aceite y a dos harineros, Telesforo Torres González en su obra Hernán-Pérez, historia de una villa medieval, refiere la existencia  en el siglo XVIII de seis en total, cuatro de pan (uno arruinado) dos de aceite  y un batan localizados a lo largo del rio Árrago, en la ribera del Tralgas y en el Arroyo de Hernán-Pérez. Según estos datos parece evidente que el referido al arroyo pueda tratarse del llamado Cagancha y que el de la Rueda y los demás emplazados a lo largo de la ribera sean posteriores al XVIII. El molino se encuentra emplazado en una zona a la que se llega  a través de un camino que parte de las casas sociales de la Calle Museo. Es de difícil acceso con automóvil, recomendándose su trayecto a pie. El conjunto aparece soterrado entre matorrales pero aún puede apreciarse la alberca de recogida del agua, el canal formado por losetas de pizarra, y los chiqueros. Como pieza importante destaca la rueda de considerables proporciones y posiblemente  algunas piezas sepultadas.

Pozos y casetas del valle del Tralgas

La vida de este valle se iniciaba en el mes de mayo y concluía en

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Una caseta tradicional de huerta.

octubre aproximadamente, periodo en el cual se cosechaba y recogía lo sembrado. Dos son los elementos arquitectónicos que jugaron un papel primordial en este proceso: el pozo y la caseta.

Pozo o Nora

La construcción de un pozo exigía una previa preparación del terreno, con la búsqueda del firme pizarroso. Sobre este se procedía al proceso de encañarlo con la colocación en sección circular de las distintas piezas entresacando de entre ellas las que después servirían como apoya pies para la limpieza del pozo. Sus piezas eran:  zaque, horca, zangaburra y varal

Caseta

De planta cuadrangular, estaba construida en mampostería de pizarra con un  hogar interior bien excavado en el suelo o sobre   lancha de pizarra. La estancia  se acondicionaba además con un catre hecho de helechos o juncos que se aislaba del suelo por medio de dos travesaños de madera colocados de pared a pared. El techo era a dos aguas realizado con  teja vana sobre ripias de madera.

Fuente:

García Mogollón, Florencio-Javier. Viaje Artístico por los Pueblos de Sierra de Gata. Instituto Teológico San Pedro de Alcántara. Salamanca. 2009.

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Zaque para el riego. Invento de origen árabe. Foto: Inforaya.