Pablo Iglesias Ordóñez.

Entre colinas y paisajes con cotas cercanas a los 450 metros, suelos muy erosionados por la actividad del agua y la roza, típicos de dehesa; con encinas, alcornoques y robles bajo los que crecen retamas, jaras y gramíneas, encontramos, en medio de un pequeño bosque de rebollos históricamente comunal, el dolmen del Matón.

El dolmen del Matón es un monumento megalítico que sitúa dentro del contexto del yacimiento arqueológico de Pradocastaño, en la Dehesa Municipal de Hernán-Pérez. Este conjunto compuesto por varios dólmenes también ha sido denominado como Necrópolis de Hernán-Pérez, aunque en este artículo se prefiere utilizar el primer nombre que es sin lugar a dudas más completo a la hora de hablar de la importancia de este enclave. Para los habitantes de Hernán-Pérez, este dolmen, junto con los 6 ídolos y la estela de guerrero encontrados en trabajos de reforestación durante los años 60, conforma uno de sus más preciados valores patrimoniales. A estos extraordinarios hallazgos, algunos de los cuales sirvieron de escabel en la casa del maestro, se sumaría la pieza donada por Fulgencio Martínez a las autoridades de patrimonio y que supuso completar el número en 7. Según narró el propio vecino a los arqueólogos, fue encontrado por su padre y guardado durante años en un corral de ganado, conservándose de él sólo una parte. La otra mitad de la gran losa de granito al parecer debió perderse tras emigrar el vecino que la poseía a San Sebastián (Almagro Basch: 1982)

A través de un proyecto que gestiona la Asociación Cultural Vetones en colaboración con la Universidad de Salamanca, instituciones de Extremadura y asociaciones locales, el punto de mira de la investigación arqueológica ha vuelto a fijarse en Hernán-Pérez tras más de treinta años en los que las investigaciones han sido casi inexistentes. De esta manera, revalorizar el patrimonio megalítico de Hernán-Pérez y colaborar en la creación de fuerzas capaces de impulsar la arqueología en Sierra de Gata se convierte en un objetivo primordial de la Asociación Cultural Vetones que gestiona este blog. Sirva este artículo para dar a conocer un poco más este maravilloso monumento megalítico.

El entorno del dolmen del Matón

Sin ahondar mucho en la materia, la geología del terreno muestra materiales de tipo metamórfico y plutónico (Almagro: 1979) constituidos los primeros por pizarras y esquistos complementados por cuarcitas, motivo de la riqueza áurea de zonas como la “solana del contadero” y los segundos por granito, que destaca en zonas cercanas como “la lapa”, y que atraviesa los materiales cámbricos en filones a lo largo de todo el término municipal, destacando también especialmente en la zona conocida como “los arenales” y cuya mejor muestra es el conocido como “canchal gordo” que todos los habitantes de Hernán-Pérez conocen.

Ídolo antropomorfo de Hernán-Pérez (VI). Foto: Inforaya.es

Ídolo de Hernán-Pérez (VI), en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid 2015). Foto: Inforaya.es

Este dolmen aparece como decimos en el contexto de un yacimiento arqueológico más amplio que se concentra en la zona conocida como Dehesa Boyal Majada y Bardal, concretamente en su área más occidental y coincidente con la vieja ruta milenaria que atravesaba el Puerto Viejo de Robledillo de Gata, procedente de Ciudad Rodrigo y que se dirigía hacia las llanuras extremeñas. Esta ruta, conocido en la zona como “camino de Descargamaría“, trazaba en “el matón” un cruce de caminos que enlazaría con el corredor de las Hurdes. La importancia de este paso, en tiempos en los que la estacionalidad de los pastos y la actividad ganadera habrían requerido del movimiento de reses a través de cañadas que surcaban las fronteras naturales que componen las estribaciones del macizo central, podría haber sido decisiva a la hora de la fuerte presencia de monumentos megalíticos e ídolos antropomorfos encontrados en Hernán-Pérez. Esta es la teoría esgrimida en el maravilloso artículo “Megalitismo y zonas de paso en la cuenca extremeña del Tajo” que dejo ahí enlazado, interpreta el megalitismo en su función de control de las zonas de paso y delimitación de territorios.

El dolmen del Matón

Como decíamos al principio, este dolmen fue intervenido en 1979 por arqueólogos tras un proceso largo de saqueo y desgaste del que daba buena cuenta su estado. Según su datación, parece corresponder con el periodo denominado como Bronce I para el que se maneja una cronología aproximada de 3.000 a.C, es decir, unos 5.000 años de antigüedad.

Estaba totalmente rodeado de un túmulo compuesto por hiladas de rollos de piedra cuyos huecos se rellenaban de tierra. La alineación de esta gran cantidad de piedra componía un túmulo que acorazaba por completo el interior de la tumba y generaba una falsa bóveda en su interior. La construcción de este tipo de monumentos han sido relacionados por algunos autores con realidades de sociedades más complejas como puede ser la cultura de los Millares, también con zonas de la Extremadura portuguesa como el Algarve o el Alentejo. ¿Había contacto de los pobladores de la zona con estas culturas? Posiblemente sí a raíz de las rutas ganaderas y posteriormente a través del comercio del estaño, de gran importancia para la obtención de bronce, aleación compuesta de nueve partes de cobre y una de estaño, que supuso un avance tecnológico fundamental para el desarrollo de la sociedades prehistóricas.

¿Qué debemos saber al visitar el dolmen del Matón?

El dolmen del Matón se compone de tres partes diferenciadas. Corredor, cámara y nicho frontal. El corredor se identifica con un pequeño pasillo que conduce a su interior, a la denominada como cámara. Estaba construido con lajas de pizarra hincadas en el suelo y acuñadas con piedras más pequeñas. Tenía unas medidas de unos 2,75 metros de largo por 1,20 metros de ancho que se estrechaban en la salida. La cámara, que habría contado con una falsa bóveda por aproximación de hiladas de tipo ligeramente ovalado que se unían entre sí con barro y pequeños rollos y cuyas paredes habrían contado con un revestimiento de pizarras. Las medidas de la cámara serían 7,85 de largo por 9,50 metros de ancho.

El nicho frontal de la cámara estaba construido de la misma forma que el corredor y la cámara en su revestimiento y contaba con una decena de lajas de más de un metro de altura entre las que se había encajado una placa de pizarra cubriendo el suelo del nicho y sobre las que descansaba una gran laja de pizarra lisa que apareció rota en tres fragmentos y que lamentablemente desapareció del yacimiento. Las medidas del nicho eran de 2,15 metros de largo por 0,90 metros de ancho que se estrechaban en la cabecera.

Entre los materiales que surgieron a raíz de la excavación arqueológica, aparecieron escasos restos. Aún así se recuperaron algunos fragmentos de cuarcita, útiles líticos de pizarra y un hacha de piedra pulimentada, además de algunos restos de cerámica de diversa factura.

Recomendaciones para el viajero:

  • Recuerda que estás en una zona arqueológica protegida. Al acceder al dolmen hay que ser respetuoso con el yacimiento y no alterarlo moviendo piedras ni arrojando basura.
  • El entorno del dolmen del Matón es un espacio agrícola y ganadero, no se debe alterar el normal funcionamiento de la dehesa municipal ni su entorno.
  • La información que se muestra en el panel es completa y detallada en varios idiomas.