Casi como si se tratara de una visión de cine, Monsanto se alza sobre un pronunciada elevación de roca granítica que da pie a una villa medieval casi sacada de un cuento. Sucesivas murallas que hoy en día hacen la función de bancales sobre los que se alzan casas de cantería con decoraciones maravillosas y piezas de construcción increíbles que delatan un pasado señorial. Monsanto, en la raya hispanolusa, es considerado como el pueblo más portugués de Portugal. 

El castillo de Monsanto constituye hoy por uno de los patrimonios más destacados de la raya portuguesa, castillos como el de Trevejo o Santibáñez el Alto, mediante su rehabilitación, podrían complementar a esta fortaleza en una ruta por las fortalezas medievales en la raya de Sierra de Gata y la freguesía de Idanha Vella.

El Castillo de Monsanto, Portugal

Al atravesar las tierras de Sierra de Gata desde las Hurdes, el viajero conocerá un paisaje de montes bajos plagados de retamas, jaras, lentisco y otras variedades que se entremezclan con el cultivo milenario del olivar, robledales y castañares, todo este paisaje se va dejando atrás al llegar a Moraleja y continuar en dirección Monfortinho, continuando esa carretera se alcanzará Monsanto. Durante el recorrido por el que pasamos brevemente por una zona de regadío, conocemos una zona que sólo ha conocido la frontera. El despoblamiento provocado por terrenos ásperos y belicosos durante siglos, tierra de contrabando y bandolerismo, ha dejado paso a una franja de terreno que huele a frontera. Eucaliptos y grandes zonas deshabitadas componen un paisaje que poco a poco va cambiando al llegar a la frontera portuguesa. Pronto vemos castillos como es el caso de Vila García, o el propio Monfortinho, hoy conocido por sus termas, pero cuya toponimia no deja lugar a dudas.

Monsanto capilla san miguel

Capilla de San Miguel, rodeada de tumbas graníticas.

Comprender que esta es una zona milenaria de frontera entre los sucesivos pueblos que han dominado la península ibérica es clave. Desde lusitanos y vetones a árabes y cristianos. Pasando por suevos, romanos, visigodos, portugueses y españoles. Durante miles de años la zona comprendida en la raya de Portugal y Sierra de Gata tanto extremeña como leonesa, ha sido territorio de frontera. Las historias de saqueo y guerra dejaron paso a las actuales de contrabando durante el franquismo y de comercio cada vez más fluido y aderezado con una fuerte colaboración cultural y desarrollística emprendida y potenciada a lo largo de estas tres décadas de democracia española. Ese testimonio es hoy por hoy visible en pueblos y ciudades pequeñas, ausentes de fuerte desarrollo y de culturas desarrolladas en base a procesos de acumulación. No obstante, tanto en Portugal como en España sí encontramos pueblos con un mayor índice de desarrollo patrimonial. El caso de Hoyos o el propio Monsanto pueden ser destacables, normalmente esto ha estado asociado a la presencia de poderes eclesiásticos de los que hoy quedan testimonios como pueden ser las casas de los obispos.

castillo monsanto campanario

Detalle del campanario exento de la Capilla de San Miguel

Como contrapartida a Monsanto, encontramos Alcántara, como contrapartida a Guarda, encontramos Ciudad Rodrigo. Pero el motivo de este artículo era hablar de Monsanto. Sin lugar a dudas impresiona. El acceso a su castillo, tortuoso y enrevesado hace al viajero pensar en asaltos imposibles, en infanterías olvidadas. Bastión inconquistable, forjado por templarios en sus intrigas contra el Reino de León y los árabes, utilizando la propia roca que nace de sus cimientos, Monsanto se alza como una mole de recintos fortificados de los que se aprecian hasta cuatro líneas de muralla en algunos lugares de tipo natural con impresionantes bolos de granito que impresionan por sus equilibrios y apoyos mínimos. Con una atalaya exterior al recinto principal, bajo la cual se levanta la capilla de San Miguel, rodeada de tumbas excavadas en roca y en la que con solo mirar por la puerta y ver el altar en el que los templarios celebraban sus ceremonias, nos damos cuenta de lo impresionante del lugar.

Si seguimos recorriendo el camino, llegaremos al recinto principal, el último reducto del que apreciamos sus defensas en codo y aspilleras que van dando paso a un recinto tras otro, finalizando en el último reducto, una serie de amurallamientos en roca viva, que formaban la torre del homenaje. En el centro de la plaza de armas, un gigantesco bolo de granito ha sido aprovechado como aljibe de la fortaleza, hoy por hoy se conservan los arcos de la bóveda. El amante de los castillos sólo puede reir como un loco al contemplar la maravillosa obra del castillo de Monsanto. Sobre las murallas, divisamos en días claros hasta la Sierra de Gredos, a más de 150 km de distancia, la Sierra de Gata y una amplia franja de terreno que hace de Monsanto un punto de defensa excepcional e inexpugnable. 

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Interior de la Capilla de San Miguel.

 

Si viajan en grupo y están buscando un lugar económico en el que alojarse, pueden hacerlo en La Escuela del Bosque, albergue campamento en Sierra de Gata, a su paso por Hernán-Pérez, un lugar céntrico para conocer a igual distancia, tanto Sierra de Gata, como Hurdes y la frontera portuguesa.